Ayer fue el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer.
Violencia es toda acción forzada para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo. Lesiona o daña tanto la salud física como psicológica.
Quiero que consideréis esta reflexión:
Si entramos sanas a trabajar debemos de jubilarnos igual de sanas, exceptuando los achaques de la edad, pero nada más. Toda enfermedad producida por el trabajo debe ser identificada como enfermedad profesional y, en nuestro caso, las enfermedades músculo-esqueléticas no están reconocidas ni deberían estarlo, pues no deben producirse.
Nosotras estamos sufriendo accidentes laborales que no están siendo reconocidos como tales y, por tanto, no investigados.
Las lesiones de columna, ya sea de cervicales, dorsales o lumbares que padecemos es por sobrecarga laboral, es decir, explotación laboral, maltrato laboral, abuso laboral.
De la misma manera que no toleramos bajo ningún concepto la violencia machista perpetradas por hombres, tampoco debemos tolerar la violencia machista perpetrada por mujeres. Somos objeto, por parte de gobernantas y coordinadoras, de maltrato y abuso laboral, ejecutado a través de controles diarios de habitaciones que exceden a nuestra capacidad física por lo que atentan de manera violenta contra nuestra salud.
La Prevención en salud laboral es un derecho, no una opción.
La Sobrecarga laboral está tipificada como maltrato y acoso laboral y debe ser eliminada.