Os comparto este estudio, titulado PRECARIEDAD LABORAL Y SALUD MENTAL. He citado varios fragmentos de la presentación y la dedicatoria, la cual no tiene desperdicio.
El individuo es jurídicamente libre, pero su tiempo laboral no le pertenece. Se ve sometido y obligado a
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internalizar una disciplina asfixiante que le esclaviza y aliena. Esa tóxica forma de trabajar
es hoy una realidad demasiado común, de modo que el “mal empleo” penetra en los
cuerpos y en las mentes de las personas generando daños en la salud, sufrimiento
psíquico y trastornos mentales.
La precariedad laboral es hoy omnipresente en el empleo asalariado (incluso en el que
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tiene cierto grado de estabilidad), así como en muchos trabajos no asalariados e
informales. Paradójicamente, aunque la precarización se encuentra en todas partes, en
gran medida está oculta. Ni la comprendemos suficientemente bien, ni la medimos
adecuadamente, ni la sabemos evaluar de una forma apropiada.
… como la pobreza laboral padecida por millones de personas que
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son pobres pese a trabajar, alcanzando apenas a cubrir sus necesidades personales y
familiares, o los miles de personas que cada año son miserablemente desahuciadas de
sus hogares al no poder sufragar los pagos del alquiler o de una hipoteca. La
deshumanización del trabajo tiene consecuencias perniciosas para la salud física y
mental de un gran número de trabajadoras y trabajadores.
El malestar, el sufrimiento psíquico o la medicalización permanente para aguantar la jornada laboral constituyen hoy una respuesta normalizada ante las adversidades generadas por los problemas de
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un medio laboral plagado de procesos patológicos. Y es que, junto a la pobreza y la
desigualdad, una de las causas principales que hay detrás de la mala salud de tantas
personas es la precariedad del empleo y el trabajo, que a su vez tiene su reflejo en
formas diversas de precariedad social.
Son demasiadas las empresas que poseen características autoritarias, donde las trabajadoras y los trabajadores apenas si tienen el poder para tomar decisiones fundamentales en lo que respecta a su trabajo y sus propias vidas. Durante años las políticas laborales y económicas han fomentado esa
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situación. De hecho, hasta la reforma laboral de 2021, las reformas laborales previas han
constituido un pilar fundamental sobre el que reducir progresivamente la democracia en
el trabajo y normalizar la precariedad laboral. ¿Por qué no, como han sugerido algunos
autores, “democratizar la democracia”? ¿Por qué no aumentar la participación y
desarrollar la democracia económica en las empresas?
Coordinador de la Comisión de expertas/os
sobre el Impacto de la Precariedad Laboral en la Salud Mental
Barcelona, 15 de enero de 2023
Gracias a https://autonomiasur.org/ por sus boletines mensuales.
Para todas las personas que sufren, enferman y
mueren a causa de sus injustas, tóxicas e
insostenibles condiciones de empleo y trabajo.
Para todas las personas que luchan por transformar
las relaciones de trabajo y conseguir un empleo
justo y un trabajo digno y saludable en un mundo
habitable. Joan Benach